“El bloqueo comienza cuando un
niño decide que el curso de acción más inteligente es no expresar lo que está
sintiendo”
Respirar es una de las funciones
básicas y automáticas de nuestro organismo, sabemos respirar por defecto, pero
a lo largo de nuestra vida respiramos por la función básica de sobrevivir y no
de vivir. Pulsation es una de las teorías
que nos habla de la carga y descarga energética del organismo a través de la
respiración (Inhalar-cargar / exhalar descargar), esto con el propósito de
conectar de manera profunda con aquella emociones que fueron bloqueadas -o
reprimidas- en nuestra infancia, donde nuestro sistema como mecanismo de
supervivencia a través de los anillos musculares regula el flujo de energía de
nuestro cuerpo para adaptarse y
adaptarnos al ambiente que nos rodea, para volvernos funcionales. La repetición
de las vivencias que nos producen sentimientos de temor, miedo, rabia, amor etc.
Nos llevan a sostener estos bloqueos, convirtiéndonos en organismos energéticamente
“escindidos”, ya que los segmentos o anillos musculares de una persona que
debiera ser energéticamente sana funcionan en desarmonía. Si me dedico a
analizar mi historia de vida, me es fácil tomar características de los tres
pares emocionales y su forma de regular la energía, ya sea; tipo rabia, Tipo
miedo y Tipo dolor. Aunque para ir a la base del condicionamiento emocional y
psicológico, debo remitirme a las experiencias de vida de mi infancia, donde
tengo la ambivalencia de unos padres sobre protectores pero negligentes,
alcohólicos ambos. Puede dividir mi infancia en dos momentos: Sobrios de
protección y Ebrios de negligencia, donde mi mecanismo defensivo, fue crecer y
ser un adulto, un adulto con seis o siete años, en esos momentos trataba de hacer
que todo fuera normal o que sencillamente pronto se durmieran, porque luego,
luego venía la calma. Yo debía de cuidar a mis padres, pero necesitaba que
ellos me protegieran de sí mismos, desde las teorías psicológicas, existe un
término que en mis tiempos de búsqueda de posibles causar vino a explicar un poco la situación y que me
enseño que no era la única, como hija estaba parentalizada, en algún momento me
convertí en la madre y padre de mis padres, claro que eran en los momentos de
menos sobriedad. “Los padres que pelean de modo constante o un padre que golpea al niño o
lo amenaza constantemente, está creando un patrón de miedo y culpa que puede
perdurar toda la ida. Tal niño está destinado a ser muy miedoso o aun a estar
aterrorizado la mayor parte del tiempo”. En este sentido me siento reflejada, ya que aún ahora que cuento
con algunos recursos más que hace más de veinte años, cuando visito la casa de
mis padres, los temores de infancia flotan en la superficie y mi cuerpo entra
en estado de alerta, estando pendiente de los sonidos, ya que ante en más mínimo
signo de agresión por parte de mis padres “me obligo” a intervenir, a detener
sus estadillos de rabia, para que no se agredan y que con eso no me agredan a
mí.
En esos momentos me
Identifico con el tipo dolor, ya que no me permito llorar y desconecto de toda
emoción, es actuar en automático, hacer resolver y seguir. Desde el análisis
que puedo realizar, el tipo dolor hace más sentido en mí, ya que evito conectar
la mayoría de las veces con las emociones intensas, donde no me permitía
llorar, sentir pena o rabia, ya que sentía quedaba drenada de energía, y era más
cómodo vivir de forma estable. Resumiendo la experiencia de este curso, en el
comienzo de las actividades, me di cuenta que me costaba bastante respirar, los
ejercicios de carga energética eran particularmente “molestos” ya que me
sacaban de mi zona de confort, por lo que tendía a racionalizar y a estar más
en mi cabeza que en mi cuerpo. Pero a medida que siento fui sensibilizándome y abriéndome a la experiencia, logré conectar
por primera vez de forma resal y más profunda con mis emociones, lo que
significo en una descarga completa de llanto. Para eso tuve que hacerme
consciente y desaprender, ya no juzgar con los parámetros de mi infancia que
cosas eran aceptables y cuáles no, rompiendo las respuestas automáticas y así
volver consiente donde estaba el bloqueo do de energía y emoción. Otra parte
del texto que me hizo sentido dice que “Cuando
renegamos cualquier parte de nosotros mismos, nos separamos y desconectamos de
nosotros mismos. Al sentir todas las partes y al abrazarlas, restablecemos
nuestra totalidad e integridad”. De pequeña, me ensañaron a avergonzarme de
mi risa – porque era muy fuerte- así que intente por algunos años reír como
debe hacerlo una mujer. Igualmente en mi familia fui distinta, ya que de laguna
forma extraña era elocuente con las palabras y mostraba cierta desaprensión a
lo material inentendible por mis padres, por lo que se me adoctrinó a ver el
valor material del otro y ser de alguna u otra forma la hija que mis padres
esperaban y eso no contemplaba que me gustará jugar en la calle con los niños
del barrio, o ver aquellos monitos que eran de guerra y futbol más que jugar a
las barbies o bien a las tasitas. Por muchos años mis gustos y elecciones me
generaban vergüenza, me preguntaban que
me iban a decir o cómo iban a reacciona, hasta que un día a mis 19 años,
se me ocurrió por primera vez probar que “yo” también podía elegir y que no por
eso estaba mal. Con los años he aprendido a ver mis distintas aristas y
disfrutar de lo que pienso o me gusta, a quererme y respetarme y a disfrutar mi
risa.
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