“Cuando el paciente en
vía de curación consigue formar la pareja que conviene a su vida sexual,
desaparecen los síntomas nerviosos y es capaz, además de ordenar su vida con
una facilidad sorprendente... Se liberan sus conflictos neuróticos y gana una
seguridad benéfica que le permite ser dueño de sus actos y mejora sus
relaciones sociales”
Parecen existir un
sinfín de razones para encontrarnos enfermos, y gracias a nuestro
“adiestramiento social” aprendemos que puede ser curado mediante medicamentos o
quizás y sólo si es validada por muchos mediante un terapia alternativas, pero
por qué no pensamos que la neurosis paraliza cuando el niño interno tiraniza o
bien que el cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta o más sencillo aún
que el corazón desiste cuando el sentido de la vida parece terminar. Y es que
esto se produce ya que buscamos fuera de nosotros lo que pueda estar
dañándonos, cuando muchas veces somos nosotros y nuestras limitantes las que
nos “enferman” hasta incluso paralizarnos. Existen teorías que abordan este
tema y que buscan ir más allá, claro ejemplo de ello son las escuelas que basan
sus técnicas de abordaje terapéutico en la orientación neo-reichiana, las
cuales tratan de explicar el concepto de coraza caracterológica y corporal, las
cuales se producen cuando “el Orgonome se bloquea en algún
punto de su recorrido, se genera disfunción y hasta enfermedad” Según
Reich existe una energía llamada orgónica presente en todo lo vivo y que puede
moverse en forma de espira que pulsa y
late. Esta energía describe un particular recorrido al interior de los
organizamos vivientes siendo este recorrido llamado Orgonome. Desde este punto
es más sencillo comprender porque se generan ciertas respuestas automáticas en
lo individuos cuando se ven expuestos a determinados eventos, ya que el bloqueo
del Orgonome se genera a raíz de la interacción que mantenemos con nuestro
entorno, la coraza del carácter surge “como
una defensa contra la ansiedad generada por la cultura frente a la sexualidad”,
la cual se vuele crónica siendo esta rigidez útil para el sujetos, o para
nosotros ya que nos regula y, ya no debemos reprimir nuestra sexualidad. Esta
coraza caracterológica se manifiesta corporalmente en la coraza muscular y es
aquí donde pueden explicarse ciertos dolores y sensación de rigidez en parte de
nuestros cuerpos.
Desde el análisis
personal que puedo efectuar estas teorías tienen un alto atractivo para mí, ya
que debido a mi historia, no podía explicarme ciertas respuestas inmediatas o
ciertas dolencias que a opinión de muchos doctores nada tenían que ver con una
base biológica o fisiológica. Mi origen familiar es tradicional, provengo de
una familia normal de clase media trabajadora, done los roles estaban de alguna
forma equilibrados en temas económicos más no afectivos, con una historia de
violencia física y emocional durante mi niñez y juventud, crecí siendo el
árbitro entre mi padres y el objeto de disputa, claro que eso era entre las
paredes del hogar, ya que afuera mi familia no podía ser más ejemplar. “Por necesidad social se coloca una máscara
en el rostro de la miseria y, para idealizar la familia y el matrimonio, se
saca de la manga el sentimentalismo familiar omnipresente con sus marbetes de
hogar feliz y protector, de puerto tranquilo que, según dicen, es la familia
para los niños”. Esta
frase al momento de leerla activó una serie de recuerdos, en donde veía a mis
padres discutir y golpearse por todo y nada y luego a mi madre alabando las
virtudes de un esposo en el que siento ya no confiaba. Siempre me vi envuelta
en un doble discurso, donde no podía jamás, porque estaba prohibido por mandado
materno decir algo que se saliera del esquema que ella tenía establecidos para
la familia, así que solo debía mentir para no ser sancionada, para ser
aceptada.
Los castigos eran
simples desde una mirada severa hasta un pellizco oculto y pobre de mí si
lloraba o me quejaba. Para mi madre fui su orgullo, ya que era tranquila, no me
quejaba y nunca, nunca, nunca hacía pataletas – en comparación a otros
niños- ¿me pregunto si ella alguna vez
se cuestionó por qué era así? Yo no lo hice hasta hace alguno años, cuando me
di cuenta que mis límites de tolerancia hacia lo que no me gustaba eran casi
inexistentes, ya que no decía nada, no me quejaba y por supuesto, nunca, nunca,
nunca hacía pataletas por aquello que no me gustaba. Porque aprendí a reprimir
y me acostumbré a estar enferma, ya que los dolores de cabeza y amigdalitis
eran parte de mí día a día, incluso cuando los médicos descartaban alguna
patología que hiciera de estos malestares algo crónico. Al crecer y tener un
desarrollo de conciencia, me di cuenta
que mis dolores, mis restricciones tenían un origen en mi primera infancia, tal
como señala Reich, “la estructura
neurótica de carácter representa una formación de compromiso que contiene, de
modo simultáneo, los impulsos y las necesidades biológicas infantiles y las
defensas que fueron desarrollada en contra de ellas”. Esto genera que como personas, como niños
desarrollemos actitudes crónicas o modos automáticos de reacción, lo que por
desgracia me llevó a asumir muchas veces posturas con las cuales son comulgaba
o me exponía hasta enfermarme participando eventos a los cuales no quería asistir
y sin embargo aceptaba. El estilo de
crianza de los padres marca la evolución de los niños, aportillan o potencian
el desarrollo de habilidades en la juventud y te llevan a buscar terapia o
formas de conciliar tu realidad familiar actual con tu yo moderno, al menos eso
me impulsó a pasar por distintos procesos de desarrollo personal auto descubrimiento, ya que de alguna forma
estoy intentando sanar a mi niña interna para que la mujer adulta pueda
conciliarse con su visión de familia.
Para ello busco
alcanzar el nivel de conexión que me permita disolver la rigidez muscular ya
que según la vegeoterapia además de la disolución muscular y vegetativa que se
produce, se puede “volver a traer a la
memoria precisamente el recuerdo de la misma situación infantil en que se había
efectuado la represión y el significado” Este es un punto trascendental, ya
que además de sanar los lazos familiares, existe en mi mente y en mi cuerpo un
registro de abuso sexual y violación, que genera y activa mi tendencia a evitar
ya que no sé si por decisión consciente o inconsciente lo recuerdos están
perdidos y fragmentados, sólo queda la sensación de vergüenza, placer y
culpabilidad, ya que fue una situación que se sostuvo según mi idea por años, y
que a la fecha afecta en la forma en que me vinculo a nivel sexual y emocional
y en los límites de confianza, por lo que busco curar estas partes de mi vida,
con el propósito de liberarme “del conflicto neurótico” y obtener mayor
seguridad, para empoderarme de mis actos. Finalmente, se trata de encontrar una
forma de lidiar con lo interno y lo externo,
de llegar al equilibrio entre nuestras demás y las del medio, sin reprimirnos y
evitarnos.