No More Excuses

No More Excuses [“Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante.”]

jueves, 19 de junio de 2014

Principio del Placer

“Cuando el paciente en vía de curación consigue formar la pareja que conviene a su vida sexual, desaparecen los síntomas nerviosos y es capaz, además de ordenar su vida con una facilidad sorprendente... Se liberan sus conflictos neuróticos y gana una seguridad benéfica que le permite ser dueño de sus actos y mejora sus relaciones sociales”
Parecen existir un sinfín de razones para encontrarnos enfermos, y gracias a nuestro “adiestramiento social” aprendemos que puede ser curado mediante medicamentos o quizás y sólo si es validada por muchos mediante un terapia alternativas, pero por qué no pensamos que la neurosis paraliza cuando el niño interno tiraniza o bien que el cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta o más sencillo aún que el corazón desiste cuando el sentido de la vida parece terminar. Y es que esto se produce ya que buscamos fuera de nosotros lo que pueda estar dañándonos, cuando muchas veces somos nosotros y nuestras limitantes las que nos “enferman” hasta incluso paralizarnos. Existen teorías que abordan este tema y que buscan ir más allá, claro ejemplo de ello son las escuelas que basan sus técnicas de abordaje terapéutico en la orientación neo-reichiana, las cuales tratan de explicar el concepto de coraza caracterológica y corporal, las cuales se producen cuando “el Orgonome se bloquea en algún punto de su recorrido, se genera disfunción y hasta enfermedad” Según Reich existe una energía llamada orgónica presente en todo lo vivo y que puede moverse en forma de  espira que pulsa y late. Esta energía describe un particular recorrido al interior de los organizamos vivientes siendo este recorrido llamado Orgonome. Desde este punto es más sencillo comprender porque se generan ciertas respuestas automáticas en lo individuos cuando se ven expuestos a determinados eventos, ya que el bloqueo del Orgonome se genera a raíz de la interacción que mantenemos con nuestro entorno, la coraza del carácter surge “como una defensa contra la ansiedad generada por la cultura frente a la sexualidad”, la cual se vuele crónica siendo esta rigidez útil para el sujetos, o para nosotros ya que nos regula y, ya no debemos reprimir nuestra sexualidad. Esta coraza caracterológica se manifiesta corporalmente en la coraza muscular y es aquí donde pueden explicarse ciertos dolores y sensación de rigidez en parte de nuestros cuerpos.
Desde el análisis personal que puedo efectuar estas teorías tienen un alto atractivo para mí, ya que debido a mi historia, no podía explicarme ciertas respuestas inmediatas o ciertas dolencias que a opinión de muchos doctores nada tenían que ver con una base biológica o fisiológica. Mi origen familiar es tradicional, provengo de una familia normal de clase media trabajadora, done los roles estaban de alguna forma equilibrados en temas económicos más no afectivos, con una historia de violencia física y emocional durante mi niñez y juventud, crecí siendo el árbitro entre mi padres y el objeto de disputa, claro que eso era entre las paredes del hogar, ya que afuera mi familia no podía ser más ejemplar. “Por necesidad social se coloca una máscara en el rostro de la miseria y, para idealizar la familia y el matrimonio, se saca de la manga el sentimentalismo familiar omnipresente con sus marbetes de hogar feliz y protector, de puerto tranquilo que, según dicen, es la familia para los niños”. Esta frase al momento de leerla activó una serie de recuerdos, en donde veía a mis padres discutir y golpearse por todo y nada y luego a mi madre alabando las virtudes de un esposo en el que siento ya no confiaba. Siempre me vi envuelta en un doble discurso, donde no podía jamás, porque estaba prohibido por mandado materno decir algo que se saliera del esquema que ella tenía establecidos para la familia, así que solo debía mentir para no ser sancionada, para ser aceptada.
Los castigos eran simples desde una mirada severa hasta un pellizco oculto y pobre de mí si lloraba o me quejaba. Para mi madre fui su orgullo, ya que era tranquila, no me quejaba y nunca, nunca, nunca hacía pataletas – en comparación a otros niños-  ¿me pregunto si ella alguna vez se cuestionó por qué era así? Yo no lo hice hasta hace alguno años, cuando me di cuenta que mis límites de tolerancia hacia lo que no me gustaba eran casi inexistentes, ya que no decía nada, no me quejaba y por supuesto, nunca, nunca, nunca hacía pataletas por aquello que no me gustaba. Porque aprendí a reprimir y me acostumbré a estar enferma, ya que los dolores de cabeza y amigdalitis eran parte de mí día a día, incluso cuando los médicos descartaban alguna patología que hiciera de estos malestares algo crónico. Al crecer y tener un desarrollo de conciencia,  me di cuenta que mis dolores, mis restricciones tenían un origen en mi primera infancia, tal como señala Reich, “la estructura neurótica de carácter representa una formación de compromiso que contiene, de modo simultáneo, los impulsos y las necesidades biológicas infantiles y las defensas que fueron desarrollada en contra de ellas”.  Esto genera que como personas, como niños desarrollemos actitudes crónicas o modos automáticos de reacción, lo que por desgracia me llevó a asumir muchas veces posturas con las cuales son comulgaba o me exponía hasta enfermarme participando eventos a los cuales no quería asistir y sin embargo aceptaba. El estilo de crianza de los padres marca la evolución de los niños, aportillan o potencian el desarrollo de habilidades en la juventud y te llevan a buscar terapia o formas de conciliar tu realidad familiar actual con tu yo moderno, al menos eso me impulsó a pasar por distintos procesos de desarrollo personal  auto descubrimiento, ya que de alguna forma estoy intentando sanar a mi niña interna para que la mujer adulta pueda conciliarse con su visión de familia.
Para ello busco alcanzar el nivel de conexión que me permita disolver la rigidez muscular ya que según la vegeoterapia además de la disolución muscular y vegetativa que se produce, se puede “volver a traer a la memoria precisamente el recuerdo de la misma situación infantil en que se había efectuado la represión y el significado” Este es un punto trascendental, ya que además de sanar los lazos familiares, existe en mi mente y en mi cuerpo un registro de abuso sexual y violación, que genera y activa mi tendencia a evitar ya que no sé si por decisión consciente o inconsciente lo recuerdos están perdidos y fragmentados, sólo queda la sensación de vergüenza, placer y culpabilidad, ya que fue una situación que se sostuvo según mi idea por años, y que a la fecha afecta en la forma en que me vinculo a nivel sexual y emocional y en los límites de confianza, por lo que busco curar estas partes de mi vida, con el propósito de liberarme “del conflicto neurótico” y obtener mayor seguridad, para empoderarme de mis actos. Finalmente, se trata de encontrar una forma de lidiar  con lo interno y lo externo, de llegar al equilibrio entre nuestras demás y las del medio, sin reprimirnos y evitarnos.


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