Muchas veces sentarse alrededor de una mesa y conversar te devuelve a un pasado que a medida que vas creciendo se vuelve más negro y vacio, hoy en un día como cualquiera, estuve de nuevo a un segundo de alcanzar a alguien que pudiera entenderme, pero que se fue por esas cosas de la vida para dejarme reflexionar en ese pasado frio que fue mi infancia y en los recuerdos que no tengo porque estoy segura quiero olvidar, quizás sea algo bueno que los recuerdos que mi mente fragmentada llegó a recuperar son en su mayoría de cosas buenas, pero son los recuerdos de la adolescente y niña, porque los recuerdos que tengo como adulta me devuelven al terror de mis peores pesadillas de la infancia, y son esos recuerdos los gatillante de mis pesadillas actuales esas que prefiero vivir sola y no comentar con nadie, esas pesadillas de algo que me paraliza y atemoriza que no son más que reminiscencias de las relaciones violentas de mi infancia, una que quizás no estuvo marcada por abusos sexuales, cosa que agradezco, pero sí estuvo marcada por el abuso emocional, por la transgresión de toda norma social, moral y emocional, por perderse el respeto en todos los sentidos en que se puede irrespetar al alma, una que hasta hoy tiembla al más mínimo indicio de volver a lo que fue. Las pesadillas de las últimas noches, lo sucesos del año que acaba de pasar, el desequilibrio emocional que me azotó sin contemplaciones y me llevo a cuestionar mil veces lo que soy y por quien lo soy, le decía a mi amigo en relación a cierto tema que sentía que era un puzle y las piezas aún no encajaban, últimamente la sensación se expande al centro de mi ser el que me define como la persona que soy en este momento, hay tantas cosas que quiero olvidar y nunca jamás poder recordarlas, pero que seguirán ahí, dando vueltas, estoy marcada por un alma dividida entre lo que fui y lo que quiero llegar a ser, entre los temores olvidados y los temores presentes que controlo férreamente, pero son las relaciones que he establecido en mi vida, esas que me ataron desde mi nacimiento a dos seres que jamás podré negar y a otra persona que se fue dejándome llenas de recuerdos pero con la añoranza de poder haberme despedido y a otra que no sé si respetar o no, tengo memoria de unos lazos marcados por el amor y otros por la violencia, de esos que apenas tuve tiempo me aleje, salí huyendo por cobarde que pueda sonar, porque necesitaba rescatar lo que quedaba de mi, aunque el resto fuese por menos inservible. Con los años he tratado de mejorar y recuperar los afectos, eso que primero debía sentir por mí, me convertí en un ser egoísta, pero era eso morir en el intento, hoy nuevamente surgió la conversación familiar en torno a la mesa, el reproche hacia mi persona por mi falta de afecto, al menos por la falta de expresión, pero qué puedo hacer si quererlos y no demostrarlo con caricias es algo que ellos me enseñaron desde que tengo memoria, si al menos para uno de mis padres el amor se mide en base a lo que puedes dar como una surte de trueque emocional y para mi otra figura parental los afectos están tan mutilados como lo míos, pero al menos yo tuve la suerte de tener un pilar sin el cual hace mucho tiempo la decisión de dejar de existir hubiese sido tomada como algunas veces lo pensé. Vivir con sentimientos negativos enraizados en el alma son lo que me hacen ser la persona que todos conocen, una amiga un día bastante triste me sostuvo emocionalmente y me conversó sobre los tipos de relaciones y cómo algunas son del tipo violenta pero necesarias para algunos para vivir, debo confesar que si bien yo me crie en un núcleo marcado por la violencia y la transgresión, hoy como ser adulto busco el lado contrario quizás rallando en la pasividad, en la falta energía para el conflicto, pero tomando la connotación negativa de éste término, he tratado de no relacionarme con mi grupo cercano de la misma forma en que recuerdo mis raíces, pero a veces veo partes de mi que son idénticas a lo que tanto temo, hay veces en las que me da miedo pensar que puedo llegar ser una réplica o peor aún que puedo llegar a ser lo que ellos quieren que sea. Me divido entre dos polos emocionales que conllevan a la aceptación o al rechazo, no creo en que Dios nos arregle la vida, una blasfemia para un devoto creyente, pero para mí, nosotros somos los artífices creadores de lo que es nuestra vida, es una pena que esa creación se vea marcada por los recuerdos compartidos por otros, aunque sean tus padres, aquellos seres que debieran significarla protección pero que en mi caso son sólo el recuerdo perpetuo de el dolor y el daño, la desesperación, la agonía que significa la resignación y las reminiscencia de recuerdos que prefiero olvidar, pero que tristemente me definen y me hacen ser lo que soy, una persona que más allá de sus trancas emocionales comparte su vida con personas sé me aman como yo a ellos y eso sería lo único que puedo agradecer a mis progenitores por el momento.
Terremoto grado 10 "Desesperación"
El sismo emocional fue el resultado de dejar mi lado pasivo y afrontar lo que tenía guardado, si me crie en un lugar donde la forma de relacionarse era violenta, intente por cinco minutos tratar de la misma forma y el resultado fueron gritos, insultos y un ruego sordo que no fue escuchado, pero al menos ahora sé que por primera vez en mi vida me enfrente a algo de lo que siempre terminaba huyendo, aunque todo lo que dije no fue escuchado, por mi parte queda el sentimiento de liberacion de haber sido capaz de elevar mi voz y defender mi postura, pero con el triste resultado que volver a caer frente al mismo hecho innegable y darme cuenta que no aprendi de mi error pasado que a pesar de haberme rendido una vez, en algún momento del camino intente luchar nuevamente para comprender que el día de ayer caía estrepitosamente en el mismo error, volviendo al mismo dolor y la agonía de vivir esa pena en la completa soledad y sin el apoyo y respaldo de nadie, que ese día apesar de tener compañía el dolor me consumió poco a poco y que las ganas de llorar comos siempre fueron contenidas, que el sismo emocional fue interno, hasta que con simple llamado de auxilio escondido entre frases hechas fue detectado por la persona que siempre me rescata de mis peores crisis, me tendió esa mano espiritual y acaricio mi alma disminuyendo el sentimiento, ella que con una simple frase fue capaz de comprender que no todo iba bien, y buscó a través de los kilómetros que nos separan la forma de componer mi alma y sinceramente agradezco el que lo hiciera, muchas veces me he preguntado el por qué de esforzarme tanto en amar y compartir con ese grupo de personas que me encuentro en el camino, y nunca encuentro respuesta. Atento eternamente contra mi naturaleza solitaria, con mi corazón holográfico que se ve pero a veces creo que no existe en realidad.
El terremoto y la conversción familair removieron tanto mis cimientos que cambiaron la persona que era y hay una nueva que se formó en tan solo unas semanas, tengo la necesidad de ensamblar las piezas que quedaron dispersas, la necesidad de volver a definirme antes de enfrentarme nuevamente a mi mundo a esos que quiero, tengo la necesidad de sentarme nuevamente en una mesa con esa persona y develarle mi alma y que me diga que lo que estoy haciendo está bien, que sigo siendo una "persona", pero la persona que yo quiero ser, cuento los días, las horas pasaran y podre por fin levantar nuevamente los cimientos para que el mundo vea a la mujer de siempre y no al ser derruído que habita hoy en mi.
Vacío; aunque el vacío sea insoportable, aunque cada vez que veo esas caras los recuerdos revivan, sé que en algun momento podré tomar mis pedazos y volver a caminar como lo hice hace seis años y sé que puedo volver a hacerlo, con esfuerzo, las almas de los seres humanos son tán fragiles que cualquier cosa puede destrozarlas y muchas veces hay fragmentos que se pierden irremediablemente, y me preguntó cuantos fragmentos de la mía ya he perdido.
