Fue necesario una semana de medicamentos con estrellita verde y receta retenida para aprender que somos nuestros propios controladores emocionales, sobre todo cuando te dedicas a vivir a toda marcha dándole poco descanso al cuerpo y es que cambiarse de trabajo dos veces en menos de tres meses fue una decisión arriesgada, que en definitiva valió la pena ya que me ha permitido hacer y probar nuevas cosas, pero el costo fue un tanto negativo. Nunca antes había necesitado de psicotrópicos para mantener mi estado normal de funcionamiento, pero esta vez, según mi doctor eran necesarios, y yo tras una semana de consumirlo y sentir sus efectos decidí que no, así que los dejé y comencé a respirar y es que estaba viviendo sobre revolucionando todas mis energías, aprendí en tiempo record que debo tomar mis pausas y tomar aún con mayor ligereza ciertas preocupaciones y es que aún me cuesta un poco dejar que las cosas fluyan sin querer hacerme responsable. Pero que puedo hacer si siempre me ha gustado hacer algo más, cuando estaba en la universidad, hacía uno que otro cursos, lo mismo pasó cuando comencé a trabajar pero la segunda mitad del año anterior no me di ese espacio y no tuve esos tiempos en los que tanto me gusta utilizar mi mente. La verdad es que pasar por esta experiencia fue un aprendizaje respecto a las consecuencias de estar en un estado zen que una buen amiga le encanta, claro que para ella es el Ravotril medicamento que por lo demás detesto, creo que esos días fue lo más cerca que estuve drogarme de manera voluntaria alguna vez,y eso me hace pensar en por qué a las personas normales les gusta drogarse, ya sea con marihuana, cocaína o en mi caso medicamentos bajo receta médica. La perdida de conciencia en algunos casos es fuerte, como vivir en un sueño del que después solo te llegan reminiscencias, pero para mi esa falta de control sobre mi vida me asustó aún más que los efectos del estrés, ya que me sentía vulnerable, después de haber sido víctima de un atentado a mi existencia, no podía verme expuesta nuevamente, drogarte aunque sea con receta es complicado y difícil, sobre todo cuando está la disyuntiva de que es algo por tu bien. Pero bueno, la mejor decisión fue haberlo dejado, en estos dos meses en que he estado sin los medicamentos, no puede decir que he estado al cien por ciento, pero he aprendido técnicas de relajación y a pausar las preocupaciones, aún no logro en efecto conectar con mi cuerpo de manera rápida para así dejar es pausa a mi mente, pero es una tarea que práctico.Como persona aprendí que los medicamentos pueden se efectivos, pero solo si no tienes la convicción y la energía necesaria para afrontar tus propias frustraciones y temores, que después de todo el control emocional está en nosotros y no viene perfectamente calibrado de fábrica es algo que tenemos que aprender con el tiempo y las experiencias y si alguien alguna vez me pregunta si quiero drogarme, la respuesta será un rotundo no, porque no No More Excuses
No More Excuses [“Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante.”]
domingo, 19 de enero de 2014
Colocándole Fin a las Drogas...Liberas tu Mente
Fue necesario una semana de medicamentos con estrellita verde y receta retenida para aprender que somos nuestros propios controladores emocionales, sobre todo cuando te dedicas a vivir a toda marcha dándole poco descanso al cuerpo y es que cambiarse de trabajo dos veces en menos de tres meses fue una decisión arriesgada, que en definitiva valió la pena ya que me ha permitido hacer y probar nuevas cosas, pero el costo fue un tanto negativo. Nunca antes había necesitado de psicotrópicos para mantener mi estado normal de funcionamiento, pero esta vez, según mi doctor eran necesarios, y yo tras una semana de consumirlo y sentir sus efectos decidí que no, así que los dejé y comencé a respirar y es que estaba viviendo sobre revolucionando todas mis energías, aprendí en tiempo record que debo tomar mis pausas y tomar aún con mayor ligereza ciertas preocupaciones y es que aún me cuesta un poco dejar que las cosas fluyan sin querer hacerme responsable. Pero que puedo hacer si siempre me ha gustado hacer algo más, cuando estaba en la universidad, hacía uno que otro cursos, lo mismo pasó cuando comencé a trabajar pero la segunda mitad del año anterior no me di ese espacio y no tuve esos tiempos en los que tanto me gusta utilizar mi mente. La verdad es que pasar por esta experiencia fue un aprendizaje respecto a las consecuencias de estar en un estado zen que una buen amiga le encanta, claro que para ella es el Ravotril medicamento que por lo demás detesto, creo que esos días fue lo más cerca que estuve drogarme de manera voluntaria alguna vez,y eso me hace pensar en por qué a las personas normales les gusta drogarse, ya sea con marihuana, cocaína o en mi caso medicamentos bajo receta médica. La perdida de conciencia en algunos casos es fuerte, como vivir en un sueño del que después solo te llegan reminiscencias, pero para mi esa falta de control sobre mi vida me asustó aún más que los efectos del estrés, ya que me sentía vulnerable, después de haber sido víctima de un atentado a mi existencia, no podía verme expuesta nuevamente, drogarte aunque sea con receta es complicado y difícil, sobre todo cuando está la disyuntiva de que es algo por tu bien. Pero bueno, la mejor decisión fue haberlo dejado, en estos dos meses en que he estado sin los medicamentos, no puede decir que he estado al cien por ciento, pero he aprendido técnicas de relajación y a pausar las preocupaciones, aún no logro en efecto conectar con mi cuerpo de manera rápida para así dejar es pausa a mi mente, pero es una tarea que práctico.Como persona aprendí que los medicamentos pueden se efectivos, pero solo si no tienes la convicción y la energía necesaria para afrontar tus propias frustraciones y temores, que después de todo el control emocional está en nosotros y no viene perfectamente calibrado de fábrica es algo que tenemos que aprender con el tiempo y las experiencias y si alguien alguna vez me pregunta si quiero drogarme, la respuesta será un rotundo no, porque no
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