
Hace un tiempo he tratado de buscar mi espacio, mi tiempo, mis lazos y mi propia seguridad, ciertamente no he encontrado nada, a veces pienso que solo ha de faltarme el aire para completar un caos total, he caminado por estas cuatro paredes preguntándome que cambio, he caminado por este espacio que alguna vez sentí mi hogar y me sigo preguntando qué paso, hay días cuando sólo estoy yo en este lugar en que trato de buscar esa sensación de pertenencia y no la encuentro, hay veces en las que me siento incluso una intrusa más de las cuatro paredes que conforman esta casa, aunque si soy sincera y analizo todo mi vivir aquí tengo más que una causa pero no son lo suficientemente fuertes como para haber erradicado de mi la sensación de que pertenecía a este lugar, al que por cierto ya no pertenezco, necesito moverme, hacer un cambio, algo tiene que cambiar nuevamente, hoy como nunca me ahogo este espacio, me desespero me entristeció me consumió, como siempre ella hizo su aparición y me rescató de mi desesperanza, con ánimo y cierto pánico tomé las llaves y salí tratando de dejar atrás la sensación de haber perdido algo que era mío, de dejar atrás las ansias y algunos sueños imposibles, salí dejando encerrada en estas cuatro paredes un anhelo perdido, para ver si cuando volviera estuviese escondido en algún lugar recóndito, dónde se enfermará, decayera y muriera.
Pertenecer, hoy también extrañé a mi gente, ciertamente tengo muy buenos amigos aquí, a una mujeres hermosa y al hombre que jamás esperé conocer aquí, pero hoy como nunca extrañe la compañía de otras personas, otras paredes, donde a pesar de no vivir y ser una visita me sentía parte, una parte completamente ensamblada sujeta por mí misma y por esas otras personas.
Hoy fue y es un día frío para reflexionar, creo que el frio me deprime y deprime mis pensamientos y emociones, pero que sea frío hace aún más patente el no sentirme parte, sin calor no hay acogida y sé que en este hogar sobra amor, pero aun así siento que no es suficiente, que por alguna extraña razón ya cumplí con mi rol, lo que ciertamente me tiene agotada.
Levantarse, después de haber dormido cuatro a cinco horas es lejos lo mejor que puede pasarme, puesto que habré descansado más de tres horas, la noche pasada soñé cosas que no debería soñar, aunque me permití volar por esos momentos, lo que quedó de noche fue sólo un duermevela hasta que el sol irrumpió en mi habitación, acostada en mi cama seguía pensando que a pesar de estar entre mis cuatro paredes me sentía completamente fuera de lugar, con ánimos de estar en cualquier parte menos aquí y con ganas de no ver a nadie de las personas que veo cada día.
Agradezco el cariño enviado a través de la distancia y las ganas de querer sortear los kilómetros e impedimentos. Hay veces en las que me doy cuenta que la vida tiende a ser injusta, pero como dicen nadie nunca dijo que lo sería, así que junto con las llaves tomé la disposición de hacer que todo estuviera mejor, en algunos momentos resulta pero en otros solo fracaso estrepitosamente.
Tengo un montón de ideas dando vueltas y nada puedo organizar, y que decir de un montón de sentimientos, pero estos fuertemente atados para no herir a nadie, fue una mañana de desconectar un principio de tarde para cumplir y un intermedio de miedo, la noche me golpeo con su frío pero medio congelo a mi estado de no ser parte, ahora se abriga un poco con el cariño de amigo y con el café que cumple un rol más físico.
A veces me pregunto qué ocurre conmigo para que nada sea suficiente y que cada vez que voy por más me detengo, es un fastidio, un fastidio, un fastidio, un gran fastidio.
En dos semanas o quizás tres, este hogar estará compuesto por las paredes y yo, trataré de buscar su encanto perdido, extrañaré a mis bolas de pelos, esas que ya no dejan traer, al menos eran una compañía silenciosa en momento negros, creo que hasta eso me negué. Estaré por primera vez en mi vida, muchos días completamente sola, sola, sola, suena diferente, ya no es lo mismo de antes, probaré en que consiste la diferencia, y que tan sustancial es esta.
Una pieza, una parte, un alguien viviendo…cansada, con el cuerpo y la mente cansada, trabajando con lo que me queda de energía a punto de rendirme y tirar la toalla y es que nunca había estado tan presionada, sin parar de pensar un momento en mañana en que hay correr de un lugar a otro, que hacer, qué decir y qué pensar, hace mucho que no tengo tiempo para hacer nada sin sentir culpa.
Sin comentarios…