No puedo decir “aún recuerdo cuando”, pero sí diré aún existen fragmentos en mi mente del día de su muerte, y ya han pasado dos años y diecisiete días. Hace algún tiempo pensaba que lo había enfrentado de maravilla, que la mujer que me formó había muerto y yo, lo había enfrentado de forma madura y completamente bien, hasta me sentía orgullosa de poder hacerlo, de no haberme quebrado en el funeral (represión), de no llorar cuando la encerraron en la bóveda funeraria (represión), de haber esperado un año para volver a su casa (negación), de haber estado con suerte cuatro veces en la habitación donde murió (evitación), de haber llorado un año después de su muerte (colapso emocional). Obviamente lo había enfrentado de maravilla, destacando la ironía de esto. Comencé a darme cuenta que las cosas no iban bien, especialmente con mi memoria de esos tiempo, cuando mi amigo me comentaba cosas que habían sucedido a los días de volver de la ciudad donde mi abuela había fallecido, él siempre me decía, lo hicimos, lo dijimos o lo hablamos cuando volviste de (siempre poniendo un cuidado que lejos de hacerme sentir mejor me sentaba fatal), y yo sólo podía responder ¿verdad? Nada, en mi mente existen y puedo contarlas nueve escenas de esos días, una hora antes de su muerte, cuando tuve que decir que había muerto, cuando ayude a mi abuelo, cuando la vestía y no me dejaron hacerlo, cuando mis amigas mágicamente me hicieron reír en el velorio, cuando lloré mientras cerraban el ataúd, cuando la dejaron encerrada para siempre, cuando mi prima chica lloraba sin parar y tuve que sacarla y la pelea de dos tías, estas son las nueve escenas que recuerdo con exactitud y en colores, luego de eso vacío, solo recuerdo haber llegado a Antofagasta y haberme juntado con mi mejor amiga, recuerdo su abrazo y lo fría que era la tarde, tengo sus palabras guardadas en el corazón y de ahí no existen recuerdos, de no hay nada, no recuerdo como viví esos días, ahora puedo reconocerlos, porque antes todo estaba bien y lo había afrontado, pero más bien lo había borrado, y cuando me preguntaban por esos días solo podía decir no lo recuerdo, y para mis amigos era uno más de mis olvidos de siempre. Insisto había enfrentado la muerte de forma espectacular, tan impersonal que no me había dado ni cuenta, otro hecho que marco mi mundo fue tras su muerte dentro de los días siguientes venía el día de la madre, creo que nunca lo recordamos y no recuerdo siquiera haber saludado a mi madre, aunque no creo que ella se acordara de que era madre después de haber perdido a la suya. Luego todo siguió igual en una confortable “nada”, hasta que una noche luego de haberla soñado, haberla amado, haberla visto morir en mis sueños, ahí recién mi corazón asimiló que estaba muerta, esa noche mi corazón se rompió en pedazos, se fragmentó de tantas formas que muchas de esas piezas están dañadas, algunas perdidas, y por primera vez en tantísimos años lloré y no porque quisiera, porque llorar me avergüenza, me agota y me drena de energía, pero esa noche no podía detenerlo, no podía parar la pena, el dolor y la desesperación por saberla muerta, así que lloré abrazada a la almohada ahogando los sollozos y mis gritos en la almohada porque no quería incomodar a las personas con las que vivo con mi pena, esa noche sólo una personas hubiese podido contenerme porque sabía entendería como me sentía, pero esa persona no estaba, así que a medida que fueron pasando las horas y el sol comenzaba a colarse por la ventana pensaba en lo que una vez fue mi vida con ella estando ahí y lo que se me vendría no teniéndola pero estando ahí de alguna forma, así que cuando fueron cerca de las ocho de la mañana trataba de algún forma de cubrir las horas de llanto, pero era algo un tanto difícil. Luego de eso, lo hablé con mi mejor amiga y me contó y dijo tantas cosas que me ayudaron a dar los pasos que necesitaba para aceptarlo, pero hace poco en el día de la madre de este año de nuevo mi mundo se vino abajo, estuve aún más irascible de lo que soy normalmente y mucho más odiable, porque a pesar de estar siempre bien no lo estoy tanto, mi amiga acudió a mi llamado y nuevamente acudió a un rescate mágico, con ella no tengo que ser responsable, ni seria, mucho menos una mujer adulta, ella sabe las cosas que oculto sin necesidad de decírselas, aún no entiendo ese mecanismo que nos une pero cada vez que me tambaleo ella aparece de alguna forma(cómo me gustaría poder hacer lo mismo por ella). Ese día en un mail deposité algunos trozos de mi alma y se los envié para que los reparara y ella en su sabiduría pudo hacerlo. Ella repara muchas partes que están defectuosas y las que vienen de fabrica le cuesta un poco. Ambas hemos perdido a una mujer importante en nuestras vidas, ambas sabemos lo que es mirar un ataúd y ver a las personas que amas quieta. En una quietud que jamás pasará, ambas sabemos lo que es recordar sus rostros enmarcados en el peor de los cuadros, pero ambas sabemos lo que fue amarlas y ambas sabemos que podemos apoyarnos la una en la otra y llorar hasta no tener lágrimas. Debo decir que cuando extraño a mi abuela, de alguna forma extraño vivir con mi amiga, porque cuando sentía un vacío en mí y que la angustia subía, podía ir a su habitación (la que ahora paradójicamente usa mi mejor amigo) y recostarme a su lado y ella me permitía descansar de todas las tribulaciones, acariciaba mi cabeza como quien acaricia a un perrito, es lo más cercano que tengo a la espalda de mi abuela. En nuestra última conversación que fue hace unos días hablamos de mi mail y mis preocupaciones, de mi papel de amiga y mi papel de María López. Ella estaba molesta conmigo por la forma en que estaba actuando, pero más que molesta estaba preocupada, después de todo siempre fui doña razones más que doña emociones, no le gusta verme sufrir, pero aceptó que así sería, esa noche me consoló y me dio energías, mi mejor amigo suele decir que cuando me junto con mis amigas recargo las pilas. En parte tiene razón pero tras haberlo pensado me doy cuenta que con ellas no me preocupo por nada, no tengo que ser responsable de nada porque puedo darles el mando y ellas decidirán y actuarán por mi y no me atemoriza porque sé lo harán bien, con ellas haciendo una burda comparación con mi vida en Antofagasta, con ellas no soy mayor, con ellas soy una igual e incluso con ellas soy menor y se me permite serlo, sé que esto puede sonar un poco extraño incluso a reproche pero no lo es, con ellas no tengo que demostrar nada porque conocen a la persona que fui antes de pisar Antofagasta, también tiene sus problemas y me preocupan, pero sé también que de alguna forma lograran salir adelante. Somos un grupo bastante extraño, hoy hablaba con dos de ellas, las escuchaba y notaba la dinámica que se dio entre las tres y fue un golpe de alegría y de orgullo, han pasado más de diez años desde que nos conocimos y aún y a pesar de ser personas diferentes somos las personas que se conocieron y se hicieron amigas, una de ellas quiso a la maría de nueve años y siguió queriendo a la de 13, de ahí conocimos a nuestro grupo y puedo decir que tengo veinticinco años, y que la niña que fue adolescente y que ahora es de alguna forma una mujer es amada por sus amigas que la vieron y ayudaron a crecer. Mi mejor amiga forma parte de este grupo, me gusta saber que además del hogar que encuentro al lado de mi mejor amigo también me siento como en mi hogar en donde se encuentran ellas. Llevo a penas unos días en Antofagasta y ya quiero volver a verlas, tienen planes trazados para algunos fines de semana y se me pide que asista, en raras ocasiones coincidimos las cinco pero cuando lo hacemos la pasamos en grande y sé que ese fin de semana que se acerca será estupendo.Mi vida tiene dos grandes amores en estos momentos, uno es el hombre de mi vida, y mi mejor amiga, ambos son muy parecidos, pero cada uno tiene esencias diferentes que los defines y los delimitan como personas volviéndolos únicos y especiales. Mi guachuminga como ella nos llama (y que yo abrí para que guachumingo entrara en esa parte de vida, mi guachumingo mi mejor amigo). Es una mujer, no pondré ninguna clase de apelativos positivos o halagadores porque es lo suficientemente humana para tenerlos y tener negativos también, la primera vez que la vi, me enamoré de su aura, la primera que veía y la única, aunque ella en primera instancia no viera a las amigas que somos hoy, han pasado doce años y aún me sorprende su persona, su calor y que para ella soy una de las personas más importantes de su mundo y eso aunque suene egoísta me hace feliz. Ella en alguna parte de su alma tiene un don especial, un instinto casi maternal con mi persona, ella es mi mejor amiga, de mi mejor amigo me enamoraron sus ojos, en un flechazo instantáneo, en los últimos días he apuntado en su contra y ciertamente le he “pegado”, en los últimos días he sido como a él le gusta llamarme una completa perra y el ha aguantado mis mordeduras porque me ama, mi mejor amigo dice que tengo un corazón enorme, a veces me pregunto si necesitará lentes porque si fuera así jamás le haría daño, mi mejor amigo está comenzando a conocer lo pero de mi, sólo espero pueda resistirlo y que ninguno de los dos nos perdamos en este intento de mantenernos juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario