Mi amiga dice que si el corazón se rompe es parte del proceso debo reconocer que es verdad, todo tiene que desintegrarse para producir cambio, cambio, hoy lo dije, y es ciertamente lo que quiero un cambio, un cambio de rutina, y un cambio sobre todo de sentimientos, uno sobre todo que creció y se expandió por todo lo que puedo dominar corazón. Mi amiga me dio dos soluciones, la más fácil para ella era abandonar, sí es la más fácil de todas pero terriblemente dolorosa y angustiante. Dejar todo y comenzar desde un cero relativo, porque nadie puede borrar sus recuerdos a lo más podemos elegirlos, pero siempre, siempre, se recordará. La otra era hacer lo que debía hacer y lo que corresponde. Cumplir con mi palabra, y es lo que me propongo hacer a raja tabla, mientras conversábamos en una noche larga y fría, me hizo ver una realidad la cual no había contemplado, y es algo que vendrá sí o sí en un futuro no muy lejano, y me hizo comprender que debía aceptar y seguir en el rol que yo misma había elegido, y es uno de los consejos que seguiré no importando las consecuencias personales, porque como acordamos hay límites que no deben transgredirse por mucho que se desee. Hace mucho tiempo que no pensaba ni escribía sobre los límites, y he ahí el motivo de muchos de mis “lamentos” y dolores de cabeza, crucé un límite que jamás debí haber traspasado, lo que llevó a un espiral de malos sentimientos, de irá y pesares soterrados que en algunos momentos salían a la luz y dañaba a una de las personas que más amo, la cual es sin duda la persona menos culpable de la situación. Otra buena amiga me hizo la analogía a una bomba entre manos y sí, es una verdad también, pero esa bomba ya había hecho implosión en mí, y que dañó de alguna forma al exterior, pero no logró dañar si hubiera dejado la bomba en el centro, mi mejor amigo habla o más bien escribe que ambos dejamos caer nuestras bombas y ahí también otra verdad, y es que ambos nos bombardeamos una que otra vez, hoy charlamos y me dijo que terminará de destruir que hablara, pero hay muchas cosas que siempre deben quedar en silencio y es una bomba a la cual nunca le quietaré el sello, como siempre he pensado uno es dueño de sus silencio y esclavo de sus palabras, porque son estas las que tienen un poder tremendo, dicen que un acto vale más que mil palabras, pero un acto está compuesto de muchas partes, pero una sola palabra bien dicha o muy mal dicha puede elevarnos al cielo o en su defecto mandarnos al infierno sin boleto de regreso. Los problemas o las dificultades que he tenido en el último tiempo se deben a mi, y a nadie más que a mi, a lo que estaba sintiendo y las cosas que he reprimido, algunas veces me siento bien en como llevo ciertas partes de mi vida pero en otras soy un desastre total, todo por los límites, soy rígida en relación a estos, porque son lo único que me dan una estabilidad, lo que de alguna forma me mantienen cuerda y callada. Exponer lo que sentía en palabras liberó la carga y la angustia que sentía (sumándole a eso la cara de qué me estas hablando de mi mejor amiga), si bien ponerlo en palabras lo hizo real y por primera vez no negué lo que sentía no fue tan terrible, le pregunté si creía necesario que lo hablara y me dijo que no que mientras menos personas lo supieran iba a ser mas controlable, y ciertamente creo que tiene razón, debo agradecer que me escuchara y me ayuda a buscar una solución, aunque esta fuera un “debes asumir y actuar en concordancia” y ser la mejor en el rol que elegiste. Por qué se debe cumplir con lo que se espera de uno y hay que ser además la mejor en lo que se hace, mi amiga me dijo primero tu segundo tu y tercero tu, pero llegué por primera vez en mi vida a la situación en la que sedo el primer lugar y lo entrego, sabiendo las consecuencias, mi amiga teme por como acabe la situación pero al menos fui sincera con ella, iba a terminar, pero no le aseguraba el estado en que quedaría, pero sí que lo lograría y sé que estará al final para recoger los trozos que queden de mi, pero solo puedo alegar en mi defensa que lo hago porque quiero, no por obligación ni compromiso, lo hago por decisión propia sabiendo de antemano las consecuencias y la perdida, puesto que es una guerra perdida, que ni siquiera tengo la opción de pelear, porque no tengo lo que se necesita para luchar esta guerra (demonios!) . Era lo inimaginable, era escupir al cielo, y cuidado, sí cae encima. Cae con un peso superior que te aplaste y te comprime el corazón, hay cosas que si corrompen al amor, y muchas veces son las mismas personas, hay que aprender a no ser ilusos porque muchos vínculos pueden mancharse y desgarrarse y no por propia voluntad, sino porque los sentimientos van cambiando y a veces que exista amor no asegura que sea bueno, porque a veces el amor no es suficiente y otras veces el amor sale sobrando.
Por eso a callar, cumplir y apoyar porque eso esperan de mi, y porque eso es lo que me comprometo a entregar, porque la guerra ya esta perdida, porque me niego a usar mi mejor arma.

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