Es caer una y otra vez, con decepciones profundas, y faltas hacia el amor que debería existir en una familia, que sin lugar a dudas es mi familia, esa que me forjó y de alguna forma u otra me ayudo a crecer, hoy en un almuerzo me di cuenta que a pesar de todos mis intentos me parezco a mi madre, tenemos patrones similares de respuesta, ambas defendemos a los hombres de nuestras vida, porque su padre es su padre, y mi padre es el mío a pesar de todo, es el hombre que es por lo que le tocó vivir, y ha tratado de ser el mejor padre posible, a pesar de sus errores siempre ha tratado de cumplir y de ser un padre suficientemente bueno para mí y darme lo que él nunca tuvo, mis memorias sobre el van de un polo a otro desde el orgullo por ser su hija, hasta el temor que generaba en mí, es un padre con grandes defectos, pero que pudo ser un gran hombre, mi padre es un hombre que sufre y no es feliz, se ve en sus ojos, en sus pasos, en sus movimientos, es un hombre que sufre solo y se guarda sus penas, ese hombre es mi padre y yo soy su hija, y también somos parecidos, es el hombre que ha querido dejar de vivir, y que lo ha intentado tantas veces sin resultados y me pregunto ¿Qué será capaz de mantenerlo en esta vida, si ni siquiera el amor que debería sentir por mi anula sus ganas de dejar de existir?, no reprocho sus decisiones, aunque me gustaría borrar de mi memoria esos recuerdos, sus despedidas, los hospitales y sus ojos cansados, sus lágrimas, cuando pide que lo quieran, cuando se lastima en su forma de decir estoy aquí, cuando pide su lugar en un hogar que él tampoco siente su hogar. Pero también esta esa parte en él, esa parte que me asusta, cuando se expresa a través de la violencia, cuando sus gritos y protestas nos alcanzan, cuando golea duro, cuando hiere, ese hombre ambivalente trata de ser un padre y a pesar de todo lo logra, tiene sus momentos así como hay otros en los que quisiera borrarme de su vida, borrar su sillón verde, así como el quisiera borrar sus navidades sin regalos, sus navidades sin sus padres y ahora de adulto sus navidades sin su familia. Fue un niño sin hogar y se siente un hombre sin hogar, y el patrón se repite en su hija que también siente que busca un hogar.

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