Fueron tres días, de reír, sorprenderme y aprender, me dejaron un montón de lindos recuerdos, una persona sin igual, como pocas se te pasan por el camino, un alma parecida, un alma gemela, quién sabe, sólo que ambos conectamos en tres días, y todo por un vaso derramado, y de ahí no paramos de divertirnos, creo que hace mucho no me sentía tan bien con alguien, un motivo para quedarse en un lugar desde el que siempre quiero salir, un vaso ya no será lo mismo y su amigo que lo avergonzaba tampoco, caminamos por senderos repetidos y aún así redescubrimos cosas maravillosas, le dio otro sentido a problemas que ya no son problemas, era sin duda un adulto en cuerpo de adulto, con una sonrisa de niño, y un corazón lleno de sorpresas, vivimos nuestros puntos suspensivos, con la esperanza de algún día se vuelvan puntos seguidos, tenemos nuestro lugar, anécdotas comunes y recuerdos que comentar y un bello sentimiento, nuestros puntos suspensivos, nos trasladaron a otros mundos, un lector insaciable lleno de anécdotas y sugerencias, un apoyo al alma, un nuevo amigo, un posible en el tiempo, nuestra promesa de reencuentro, sin un punto final.

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