
Muchas veces las palabras llegan más allá de donde nos justaría, aunque claramente esas palabras y su llegado dependen de quien las diga, sabemos que algunas conversaciones serán más difícil que otras, hay algunas en donde sabemos el tema, otras que nos sorprenden gratamente y otras que a pesar de saber de que se tratará te desarman completamente, la elección de las palabras para expresar opinión muchas veces se transforman en dardos, dardos fatales cargados con un significado completamente diferentes, de tantos dardos que las personas tienden a lanzar sin darse cuenta que muchas veces te dejan fríos y preguntando qué estás haciendo tan mal para que te equivoques de tal manera y lo que es peor, no sólo una vez, sino que tristemente una y otra vez, a veces pienso en defenderme y después que pasan los días todo se calma pero la sensación de “hacer las cosas mal” siempre quedan, ya no me quedan palabras para explicarme, ya no me quedan ganas de tratar de cambiar, renuncio a mi lucha constante, estoy agotada, lo siento, pero llevo años tratando de controlar, de controlarme, de mantener ese yo que me es tan natural como respirar, ese yo que solo se acepta con paciencia, no sé qué está ocurriendo, ni que está pasando, vuelven esos miedos, el cuestionamiento, la crítica, las palabras a mi alrededor, la gente a mi alrededor, las personas, el movimiento, todos, esos todos que deseo se vuelvan nada, mis propias inconsistencias, mis miedos, esos malditos miedos que me siguen y las dudas que asolan mi mente, ¿acaso ya no es suficiente? Ya no basta, siento que nada basta, es la misma rutina de siempre, despertar, existir y nada, me sorprendo muchas e incontables veces riendo, hablando, confortando sin ninguna gana de querer estar ahí, sin ganas de nada.
Las palabras, hay personas que sin saberlo hacen uso magistral y letal, en una simple frase, destrucción en el alma de otra persona, y ahí surgen las caretas y las tan últimamente mencionadas barreras, me descubro día a día rodeada de mis barreras, tan firmes y sólidas como al comienzo, tan fuertes que ni siquiera yo mismo puedo cruzarlas, hay veces en la que me sorprende como algunas personas que aprecio exponen partes de su vida, que yo incansablemente lucho por mantener ocultas, incluso de mi misma, partes que deseo borrar, pero que a la vez siempre y por siempre estarán ahí por más que trate de disfrazarlas y encubrirlas, incluso aunque mi mente les busca una explicación racional, todo en mi dice que está mal, son las palabras sus palabras la que me lastiman, esas palabras que son dichas al aire, muchas veces queriendo ser constructivas, se vuelven destructivas. Esas palabras que ponen de manifiesto sus fortalezas y el reflejo de mis miedos o esas palabras que tratan de ser amigas y que en el intento se convierten en nada, más nada para mi vida.
Pero siempre será esta vida, mi vida, la de una persona que recuerda por partes, que sueña y reniega, que le teme al temor se sus propios miedos, que vive no pensando más allá de su punto de soporte pero que últimamente se ha visto seriamente amenazada, por palabras, tus palabras, sus palabras.
Las palabras, hay personas que sin saberlo hacen uso magistral y letal, en una simple frase, destrucción en el alma de otra persona, y ahí surgen las caretas y las tan últimamente mencionadas barreras, me descubro día a día rodeada de mis barreras, tan firmes y sólidas como al comienzo, tan fuertes que ni siquiera yo mismo puedo cruzarlas, hay veces en la que me sorprende como algunas personas que aprecio exponen partes de su vida, que yo incansablemente lucho por mantener ocultas, incluso de mi misma, partes que deseo borrar, pero que a la vez siempre y por siempre estarán ahí por más que trate de disfrazarlas y encubrirlas, incluso aunque mi mente les busca una explicación racional, todo en mi dice que está mal, son las palabras sus palabras la que me lastiman, esas palabras que son dichas al aire, muchas veces queriendo ser constructivas, se vuelven destructivas. Esas palabras que ponen de manifiesto sus fortalezas y el reflejo de mis miedos o esas palabras que tratan de ser amigas y que en el intento se convierten en nada, más nada para mi vida.
Pero siempre será esta vida, mi vida, la de una persona que recuerda por partes, que sueña y reniega, que le teme al temor se sus propios miedos, que vive no pensando más allá de su punto de soporte pero que últimamente se ha visto seriamente amenazada, por palabras, tus palabras, sus palabras.
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