
La celebración de alguna forma fue vacía, es un poco o bastante sin sentido sentarse a escuchar a alguien hablar de alguien que no conoce, por qué tuve que estar casi una hora oyendo alguien hablar y pidiendo por una persona que no conocía, porque no nos sentamos y hablamos las personas que sentíamos con el corazón, por qué y muchos por qué más que no sé responder, viaje un total de 14 horas con el fin de dejar mi alma tranquila, pero sólo fue para dejar aún más peso y sentimientos encontrados, ¿cómo fue? me preguntaron, como una misa más respondí y qué más podía decir, si nadie más iba a entenderlo, nadie más allá de dos personas iba a entender que estar de pie celebrando o conmemorar algo que no queríamos, por más que tratemos de pensar que es un hecho de la vida, es un hecho de la vida también que siga doliendo, que siga siendo algo que no quiero recordar, que en cada sueño aparezca y que a través de los sueños me dé cuenta que mi verdad ya no será más mía, que es otra verdad que tengo que aceptar, impuesta de forma arbitraria, pero ciertamente todo por nuestro bien, llegue desde el que fue una vez mi hogar, a mi hogar temporal, para darme cuenta que algo que era mío y tan solo mío no fue respetado, se volvió a levantar una barrera, fue un intromisión a mi espacio personal, espacio que respeto en la vida de todas las personas que me importan para no sentir lo que sentí cuando me di cuenta, fue un viaje que no calmó en nada la angustia esa sensación de malestar constante, por el contrario traigo recuerdos de una tumba sin nombres, de un lugar lleno de flores, donde el sol llega pero no abriga, de una foto que siento me mira, pero que a pesar de todo no puedo alcanzarla, por más que lo intenté es algo que no podre hacer jamás, nunca más, por eso esa tarde que fue tan fría con la música sonando en mis oídos atravesé los pasillos pasé sin mirar a nadie te dejé mi ofrenda y tan rápido como llegue me aleje de ahí, el único lugar que me recuerda ese vacío que queda que nada puede llenar.
Hoy tuvimos que actuar, hoy tuve que actuar, algo que me rehúso hacer, pero esta vez no pude zafar, recordando esos años dónde actuar era algo que me liberaba, algo que cuando era una niña me llevaba a ser personas que nunca iba a ser, pero que ciertamente era por un momento y me olvidaba de la persona que vivía en mí, me olvida de lo que esa persona sentía, me olvidaba, porque durante esas representaciones no existía, las memorias de esos tiempos, cando era una niña, eran de la asombrosa capacidad para memorizar, de la capacidad de memorizar el diálogo en tan poco tiempo, era sencillo cuando era tu única entretención, era sencillo cuando se poseían las habilidades, cuando podía realizar algo más allá de lo que se me permitía, hasta que cierto día en cierta obra, para una fecha especial, tuvieron que cortar mis alas, pensando en retrospectiva esa fue una de las primeras veces en que me encerraron y me prohibieron hacer algo que me gustaba, después de eso quedaron meses y pasé a otra etapa de mi vida, una de la más importantes, la mejor etapa de mi vida. Conocer nuevas personas fue divertido y volver a lo que en un tiempo fue algo especial, me hizo querer hacerlo con más ganas, así sin tanto temor volví a actuar, fue divertido, fue simplemente maravilloso, aún recuerdo las tardes que nos quedábamos ensayando, las horas en el casino cuando me sentaba sola a escribir el “guión”, fueron sin dudad buenos tiempos, en los que compartí con una vieja amiga de teatro de mi niñez, una amiga que sigue conmigo hasta ahora. Fue un tiempo en los que reía con el alma, en los que cuando reía no sentía que mentía, era feliz, realmente feliz, como nunca antes lo había sido, y como nunca más lo he vuelto a ser.
Hoy salí de mi casa, rumbo a un encuentro predeterminado con un “amigo”, me relató sus sentimientos comenzando con una broma que ambos sabemos que no es tan broma como queremos creer, me contó cómo lo fui dejando atrás y como él me puso a prueba, aunque no quiso decirlo, aunque lo negara, ambos poseemos un concepto de amistad diametralmente opuesto y hablando con él ese día, los dos muertos de frío, cuando mencionamos que a los amigos se les reconocía y no se les mentía, me di cuenta que él a pesar de todo y de haberme esforzado no será mi amigo, no puedo decir que no lo quiero, pero mi alma sabe que no podrá confiar en él, sus palabras me dejaron fría, ante sus reclamos no tenía nada que responder, al menos nada que no lo hiriera, no podía decirle tienes razón, o si tu hubieras dejado que esto que llamamos amistad muriera no me habría dado cuenta, en esos momentos mientras lo miraba pensaba, qué hay tan mal en mí que no puedo apreciar el sincero afecto o sus ganas de que lo que teníamos mejorara, así que hice lo que hace mucho tiempo no hacía, mentí, y a pesar de haber mentido por él, por su bien, mentí por mí, para protegerme yo misma, y de la situación que se habría generado si de verdad le hubiese dicho que poco me importaba perder su amistad, que con el tiempo el malestar pasaría, yo miento, el me miente, ambos lo sabemos, lo aceptamos y si seguimos siendo entre comillas amigos, seguirá siendo igual porque es algo que no tengo por el momento ganas de cambiar, lo hablamos y luego seguimos riendo haciendo ese borrón y cuenta nueva que no sirve de nada, ese día mientras hablábamos mi mente viajaba con las bandadas que veía avanzar por el mar, viendo si yo podía irme con ellas, porque realmente no quería escuchar lo que me decía, porque no quería mentir, porque no quería estar, pero selo debía, así que fui, conversé, mientras mi mente viajaba por ahí.
Este es otro día que hace días pensaba como iba vivir, si bien no es oficialmente el primer día de la madre dónde no escucho su voz, es el primer año que se cuenta como tal, soy nieta de dos mujeres que ya no existen en este mundo, una que no conocí, pero que aún así la amo por darme a una persona especial y a la otra que medio su vida y su espíritu, esa que hoy cuando llame a casa ya no me pudo contestar, a esa que hoy cuando desperté la vi en una fotografía y le desee un feliz día, esperando que mi cariño la alcanzara donde sea que este ahora. Traté de reír y ser feliz este día, pero cómo me costó, como me cuesta y como molesta contener las ganas de llorar, cuando lo único que quiero hacer es tirarme en la cama y liberar algo de la pena que llevo dentro, de poder aliviar la pena que camina día a día.
Hoy fui a feliz hasta el punto de incomodar, hoy fui feliz hasta el punto que me cansé de serlo, hoy fui feliz hasta que mi amiga hizo lo que nadie sabía que necesitaba, hoy fui feliz hasta que su pena toco la mía, hoy fui feliz hasta que ella me dijo que dejó flores en mi nombre, y fui feliz porque alguien a demás de mi se acordó que hubo una mujer en mi vida, hoy fui feliz en ese momento y todo lo demás fue una mentira.
Hoy fui feliz, porque caminaste por mi ese sendero que me duele recorrer, porque te paraste en ese lugar sin nombres, porque le hablaste de mí, porque estuviste con dos viejitas lindas, porque dejaste dos Rosas en señal de amor, porque a la distancia cumpliste mi deseo y le diste algo de paz a mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario