
Hace algunos años el término bipolar era desconocido al menos en el sentido psicológico de la palabra. Hoy en día lo manejo un poco, y tras reflexionar un tiempo comprendo que en un pasado no muy lejano mis decisiones y resoluciones también lo eran. Actualmente y realizando un trabajo enorme me detengo a pensar y a canalizar los sentimientos que se generan en el momento, Fabián tenía razón al decir que al poner en practica el uso de este freno las frustraciones y esa sensación de impotencia y sobre todo de incomprensión serían menores, vale decir que el ser capaz de tomar un tiempo antes de enfrentar también me lleva a distanciarme un poco, pero no como en ocasiones anteriores estoy aprendiendo a medir y dosificar para que esa distancia y el tiempo sean los necesarios o al menos suficiente para no dañarme y para no dañar a otros y me hace sentir bien, me emociona increíblemente y es terrorífico a la vez, porque no me creía capaz de poder de alguna forma limitar ese sentimiento que a veces surgía y que hacia querer dañar, lastimar y destruir. Ahora es mucho más tranquilizador saber que esto a lo que llamaba rabia o enojo puedo dominarlo, se que aún me falta tiempo y practica, pero siento esos pequeños pasos, ahora puedo respirar, los ataques de pánico ya remitieron aunque se que es una patología crónica de la cual no podré desprenderme jamás, al menos me siento más segura y tranquila porque estoy aprendiendo a guiar mis emociones y dejar de ser tan voluble y bipolar. Sin perjuicio de lo anterior, sigo siendo caprichosa, pero sólo con aquello que pasa única y exclusivamente por mi, ya no espero nada de nadie y no intento que sigan mis pensamientos, ni siquiera con mis chicas y amigas del alma, otro logro es que puedo sobre llevar mejor el tema de las expectativas, si bien este largo camino a seguir fue doloroso y tortuosos y gatillado por mi inmadurez y por mi propia dependencia ha sido al final de la jornada, el último paso para un proceso de recuperación que como me hizo ver Fabián estaba atravesando hace mucho tiempo, creo que hacerme consciente de mis errores y falencias ha sido productivo aunque muchas veces insatisfactorio porque no me gusta ver mis errores, pero vamos bien por un buen camino, con compañeros reales y normales y de los cuales ya no tengo miedo puedan lastimarme, ya que tengo la energía suficiente para levantarme, y poner el hombro uno y otra vez. Finalmente esta bipolar tiene su medicación y lo bueno es que no fueron narcóticos, sino que un trabajo profundo de introspección y la guía adecuada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario