Hace más de tres
meses que no me sentaba y me regalaba el tiempo de escribir, la última vez que
lo hice, el contenido no fue aceptado, fue motivo de quiebre y muchas disputas.
Me defino como una persona introvertida que deja sus verdaderos sentimientos fluir
por cuevas subterráneas y muy profundas. Actualmente estoy cerrando un proceso
de mi vida que ha sido complejo difícil e increíblemente satisfactorio a la
vez, como ser humano me compongo de muchas facetas, partes o áreas o como cada
uno quiera llamarlas, casi todas esas áreas marcharon a la perfección, sólo dos
cayeron en picada, mi rol como mejor amiga y mi
rol como hija, puede ser pesimista, pero cuando me doy cuenta que “todo”
va bien me preparo para el desastre, pero nunca estuve lista para dos implosiones
en tan poco tiempo, la primera fue haber perdido para siempre e
irrevocablemente a mi mejor amigo y la
otra perder a ese “yo” que vivía en equilibrio con sus padres. La primera mitad
de este año, mi vida se desarrollaba con calma y tranquilidad, mi red de apoyo,
mis amigas estaban ahí como cada año hace
muchos años, reencontré a una persona que ha estado en momentos
difíciles de mi vida y estaba entrando en el último tramo de mi formación a un
paso de dejar de ser estudiante y convertirme en una profesional, todo avanzaba
a grandes pasos, pero mi relación más significativa con un hombre, mi relación
con mi mejor amigo se venía abajo, se perdía, y en consecuencia se destruyó. El
vínculo que me unía y une a él ya no será jamás lo que fue, solo nos une el
recuerdo de lo que fuimos y el gran amor que sé siente por mi y el amor que sé
sabe le tengo, es difícil tratar siquiera llegar a explicar que completa y
vacía que me hace sentir su presencia en mi vida, ambos somos de una naturaleza completamente egoísta hasta la
última parte de nuestro ser, su egoísmo se basa en su egocentrismo, en su forma
de transformarse en el protagonista y autor de su historia en donde todas las
otras personas somos personajes secundarios y circunstanciales, en mi caso mi egoísmo se radica en mi tendencia
Narcisa de necesitar atención y es aquí donde siento esta el punto de
desencuentro, y así lo aclaramos en aquella conversación impersonal que
destrozó mi alma como nunca nada lo había hecho, en una conversación dónde
realmente llegamos al centro de todo, yo quiero que el sea una persona que no
es, y el no puede cambiar, y la verdad es que no tiene porque hacerlo. El
necesita una persona con la cual pueda establecer un vínculo fuerte y sano,
pero en mi posición actual no es algo que pueda ofrecerle, y él como buen
protagonista de su propia historia buscará a una persona que me reemplace y
pueda entregarle lo que yo antes podía. El es mi mejor amigo, el hombre de mi
vida, el hombre que amo, pero también es mi talón de Aquiles, mi enemigo, mi
verdugo y el hombre que amo hasta que duele, y a todos ellos lo he perdido y
aún no soy capaz de reencontrarlos, de hallarle una solución a esta nuestra
amistad. Y unos meses después perdí a mi propio yo, en una disputa épica con mi
padre mi yo se desintegró y dejó salir un montón de represiones ocultas a
través de los años, ese día estaba a kilómetros de mi mejor amigo al cual
estaba perdiendo y había perdido a mi propio ser, es extraño que en esos
momentos a la única persona que quería conmigo era a mi mejor amigo, a pesar de
todo, pero como dicen no se puede tener todo en la vida, así que tomé lo que
quedaba de mi y salí de la ciudad que me vio crecer y emprendí rumbo a la ciudad que me ayudó a
madurar. Tenía la esperanza que al llegar fuera capaz de ayudarme, pero no fue
así, tiene una tendencia a dar espacios, lo que aún no logra comprender es que
yo no necesito espacios, necesito apoyo, un abrazo y la seguridad de que estará
ahí, y aquí volvemos a caer en que yo quiero a un amigo que no puede ser,
porque simplemente él no es así, ese día me llamo la mujer que de alguna mágica
forma presiente que las cosas no están bien, y con tan pocas palabras logró
apaciguar mi miedo y mi tristeza, pero lo que no pudo hacer fue ayudarme a
acortar la brecha que me separaba de mi mejor amigo, porque es algo que solo
podemos hacer los dos. Todo iba bien pero se derrumbaron dos partes escenciales
de mi vida, y los últimos dos meses lo he vivido en automático, completamente
mecanizada, perdida en una vida que no es vida, sorprendiendome tantas veces
vacía rota y destruida. Una muy buena amiga me dijo que lo mejor que pudo
pasarme fue que me alejara físicamente de mi mejor amigo, me dijo algo a lo
cual nunca le había prestado atención, me dijo que mi semblante había cambiado,
que mi ánimo había mejorado y que ya no sufría de esos abruptos cambios de
humos, y tiene razón, pero a la vez también se equivoca, ciertamente el que mi
mejor amigo no este físicamente conmigo está día a día en mis pensamientos, en
mi corazón y en la pena que aún no puedo sacudirme de encima.
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