Últimamente el camino que debe o debería seguir mi vida ha tenido muchas bifurcaciones, y es difícil comprender el por qué decido seguir el camino que vislumbro ante mis ojos cuando todo me dice que la nueva opción es mejor que el camino que estoy siguiendo, quizás sea esa vena masoquista que ya descubrí en mi, o bien el dictado que surge desde lo más profundo de aquello que llamo alma, ¿de caminos?, hacía tanto tiempo no me cuestionaba el camino que estaba siguiendo, todo sería más sencillo si alguien pudiera decirme qué camino seguir, pero este camino que sigo es el resultado de mis propias decisiones, de las cuales y fruto de mis cavilaciones recientes me he dado cuenta han sido muy malas, he tomado tan malas decisiones que me llevan a cuestionarme si mi salud mental realmente está bien, y es que es irrisorio, ya que son esas malas decisiones las que me mantienen “cuerda”, las cosas que he descubierto en este último año me dejan en un estado de interesante incertidumbre, y las falencias en mi persona me dejan cada vez más sorprendida, hay tantas cosas mal en mi, tantas cosas que antes no veía y que ahora se me presentan removiendo nuevamente la figura que tengo de mi misma, han vuelto gracias a este suceso los temores nocturnos, esos despertares de madrugada en donde no hago más que pensar lo que ya he pensado y volver a las conclusiones de años atrás, tomar el rol activo en mi vida, tomar el control, o como dice una amiga, vivir en automático, aunque en mi caso sería lo contrario, sería apagarlo, tomar la vida en la que estoy existiendo, y vivirla, me estoy hartando de postergar, de dejar pasar, pero el plazo es de dos años y descontado, cada día veo más cerca el interruptor, tan solo surge el temor de perder a las personas que he conocido en estos últimos tres años, pero ese interruptor es la salida de mi vida en automático, y volver a retomar a la persona que se ha estado postergando por cuatro años, llevo años caminando un camino, que es tan solo un medio para alcanzar mi fin, hoy en una conversación de pasillo en un simple supermercado me di cuenta de lo cerca que estoy de alcanzarlo, y de lo difícil que se me hace, la lucha a terminado por acabar con mis fuerzas, pero agradezco esas fuerzas que me llegan de muchos kilómetros a la distancia, cuatro personas que de alguna u otra forma siempre han sido constantes que sin necesidad de decirlo y de forma divina reciben esa señal de auxilio y acuden en mi ayuda, han sido dos días de estar triste y con esta palabras volver a sentirme mejor y darme cuenta que la vida que llevo a pesar de no ser lo que esperaba resiste y sostiene mi sueño, para volver a reunirme con las personas que están esperando por mí, un amigo de esta nueva vida me ha dicho que por primera vez hace algún tiempo ha sentido que camina a mi lado y yo por primera vez me he dado cuenta de que esa sensación de estar detenido y no avanzar no era por esta vida que vivo, sino por la vida que deje en espera, por esa vida donde cuatro personas me esperan más adelante, cuidando cada cierto tiempo que sigo en el camino en el que me vieron por última vez, el camino que me llevará a alcanzarlas, debo agradecer que existan y estén en mi camino, son las tutoras, aunque ellas siempre se empeñan en decir que soy yo la persona a cargo, la seria y la que dirige, son ellas las protectoras, dos que sobresalen en ese aspecto, ¡qué milagro!, cada nueva palabra me ha llevado a un nuevo descubrimiento, ellas han detenido su paso para levantarme las veces que he caído, han vuelto, me han sonreído y han regresado a su posición, sin ellas no podría mantenerme en pie, son las personas que me protegen.
Una vida y diferentes caminos, que llevan irremediablemente a conocer a más personas, una vez les dije, que me iría pero que no necesitaba a nadie más, que con ellas tenía suficiente, pero esta vida que me empeñe en vivir, me puso autoritariamente a nuevas personas en frente a personas que sinceramente no me interesaba conocer pero que en el camino sin querer se convirtieron en amigos.

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